Reformas en Stamford Bridge

El mercado de fichajes veraniego no ha sido el más espectacular en cuanto a cifras excepto en las oficinas de Stamford Bridge. El desembolso del Chelsea supera en mucho a cualquiera de los demás equipos de la élite

 

Este 2020 está siendo un año atípico, raro y por qué no decirlo, incluso de mal gusto. La situación, provocada por la pandemia de Covid-19, ha cambiado los planes de mucha gente. No solamente los aficionados al fútbol se han visto alejados de sus campos favoritos, de sus tardes en las gradas. Los clubes también han visto cómo sus cuentas, a nivel general, se han tambaleado. Los ingresos en los días de partido, los beneficios  por derechos de imagen o falta de ventas de merchandising provocan la búsqueda de nuevos planes a los clubes en cuanto a la inversión de su dinero. Y esto realmente ha afectado a todos, desde los clubes más pequeños hasta a los transatlánticos que dominan las altas esferas del fútbol europeo.

Al haber menos liquidez, los equipos se han visto obligados a ahorrar, manteniendo el tipo tras el golpe sufrido en el primer trimestre de este aciago año. Las competiciones, que en un principio se iban a detener, se reanudaron sin público –excepto en el caso de Francia-, dejando esas imágenes desesperanzadoras de gradas vacías, sin poder apreciar el corazón del fútbol: los hinchas. Todo ha sido un efecto dominó y los equipos, salvo el remplazo de pieza por pieza, no se han plantado grandes desembolsos. Pero hay un club que ha sido el animador del mercado, muy por encima del resto.

Y es que el Chelsea de Roman Abramovich, con Marina Granovskaia a los mandos, está en boca de todos, realizando fichajes a diestro y siniestro. Fichajes caros y de calidad que han elevado a los Blues a la categoría de serio pretendiente para romper el binomio que mantienen Manchester City y Liverpool por la Premier League. La competición inglesa ha sufrido como todas las demás, pero el flujo monetario se ha mantenido. El Chelsea es, a día de hoy, el club con mayor gasto en entradas, con 223 millones de euros desembolsados en cuatro jugadores muy cotizados. Frank Lampard ha visto como su frente de ataque ha sido renovado por completo con las incorporaciones de Hakim Ziyech –proveniente del Ajax por 40 millones-, el cotizado delantero alemán Timo Werner –proveniente del RB Leipzig por 53 millones- y el jugador pretendido por media Europa, el mediapunta alemán Kai Havertz, el fichaje más caro del mercado estival mundial por la friolera de 80 millones.

Tres nuevas armas para añadir a un arsenal joven y peligroso como el que ya tenía Lampard bajo sus órdenes. Con las salidas de Eden Hazard la temporada pasada y las de Pedro Rodríguez y Willian en este mercado, los Blues podrán alinear a una de las delanteras más prometedoras del mundo con una media de edad que se situa en torno a los 25 años. Tan solo los 27 años de Ziyech rompen la media de los 21 de Havertz, Mount y Pulisic, los 19 de Callum Hudson-Odoi, los 22 de Tammy Abraham y los 24 de Werner. Mientras tanto, el sempiterno Olivier Giroud, a sus 33 años todavía aportará experiencia y veteranía a los más jóvenes, aunque en las últimas horas parece que su destino será la Juventus de Turín.

El cuarto gran fichaje del Chelsea este verano es Ben Chilwell, antiguo lateral izquierdo del Leicester. Pretendido por los equipos de la zona alta, los Foxes sabían que este verano lo iban a tener difícil para mantenerlo en plantilla y finalmente fueron los Blues los que se llevaron al gato al agua, desembolsando 50 millones y cubriendo una posición en la que flaqueaban. Ni  Marcos Alonso ni Emerson han sido capaces de llenar un hueco que prácticamente desde los tiempos de Ashley Cole había quedado huérfano. También la zaga, que había dejado de ser fiable, se ha visto renovada. A los Rüdiger, Zouma, Tomori, Christensen y el capitán Azpilicueta se les unen el joven Malang Sarr del Nice y el veterano capitán del PSG y de la selección brasileña, Thiago Silva, por cero euros. Por último, falta por saber si se concreta la firma del guardameta Edouard Mendy, prometedor portero del Rennes, para darle competencia a Kepa Arrizabalaga y quién sabe, a lo mejor quitarle el puesto al meta español que nunca ha dado la sensación de ser un fijo para Sarri primero ni para Lampard después.

Las compras han dejado un equipo muy fuerte en todas las líneas y sin duda esta plantilla está preparada para mejorar el cuarto puesto obtenido en la temporada anterior. Quedan en el aire las ventas de algunos jugadores, de los cedidos y de, sobre todo, si todos los nuevos cuajarán bien en un Chelsea que necesita volver a ser aspirante a todo. El proceso no será rápido pero sin duda tantas caras nuevas en la plantilla han hecho que la afición del Chelsea sonría y piense que este puede ser su año.

 

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