Lucas Moura lleva al Tottenham a su primera final de Champions

Brutal encuentro (2-3, 3-3 global pasa el Tottenham por goles en campo contrario) el vivido hoy en el Johan Cruyff Arena de Amsterdam entre dos equipos que se dejaron la piel en el terreno de juego. La primera parte fue claramente para los locales, que se adelantaron pronto con un gol de De Ligt en el minuto 5. En el 35, Ziyech puso Madrid más cerca de Amsterdam, pero un soberbio hatrick de Lucas Moura en la segunda parte, con gol incluído en el 95, llevó en volandas a los Spurs, que jugarán su primera final de Champions en el Wanda Metropolitano. Tenemos final inglesa, la primera desde 2008

 

Pocas, muy pocas veces, es imposible describir un sentimiento. Tiene que ser algo muy fuerte, algo físico. Lo de ayer no tuvo nombre, viendo al Liverpool aplastar con contundencia a un Barcelona que llegaba con una ventaja holgada a Anfield. Hoy ocurría lo mismo. El Ajax, equipo revelación de la campaña europea, defendía el 0-1 conseguido en la ida tras un tanto de Van De Beek. Liderados por De Ligt y De Jong, la generación que ha hecho crecer Ten Hag ha maravillado a Europa con un fútbol que mezcla a las mil maravillas posesión con contundencia. Una auténtica oda al fútbol ofensivo, una delicatessen para el espectador. Pues a todo esto se tenía que enfrentar el Tottenham, que no comenzó bien el partido,ya que en los primeros compases un gran servicio de esquina botado por Schone acababa en la cabeza del joven capitán ajacied, De Ligt, batiendo a Lloris con suma facilidad. El Ajax tocaba y tocaba, mientras que el Tottenham lo único que podía hacer era replegarse y repeler los ataques como un boxeador que se coloca en la esquina del cuadrilátero, esperando a que el árbitro los separe. Así es el Ajax, feroz como un enjambre de avispas.

Los locales se sentían cómodos y lo sabían. Su juego fluía y Pochettino se desesperaba en la banda dando instrucciones a los suyos. Si la noche pintaba negra, el gol de Ziyech lo ponía mucho peor. El marroquí, con un gran disparo, ponía el 3-0 en el global, obligando a los spurs a marcar 3. No era el mejor escenario y sin Kane, no parecía que se iba a obrar el milagro. Ni Son, ni Alli, ni Eriksen… ninguno parecía estar en la mejor forma, llegando tarde o dando pases imprecisos. Pero como en todo relato épico, siempre tiene que haber un héroe. Alguien inesperado.

Lucas Moura comenzó la temporada muy fuerte, aprovechando la ausencia de Heung Min Son, que estaba en los Juegos Asiáticos. Jugador habilidoso, inteligente, con cierto olfato de gol y buen manejo de ambas piernas, cualidades que no le sirvieron para convencer a Pochettino, que optó por Lamela en numerosas ocasiones hasta que llegó el coreano. Hoy ocupaba el gran vacío que deja Harry Kane en el frente ofensivo, tarea titánica para un jugador que no goza de la continuidad necesaria, motivo principal por el cual salió del PSG en verano. Pero hay una cosa en la que nadie puede ganar a Moura: la fe.

La segunda parte le perteneció de principio a fin. Carreras constantes, luchando por balones imposibles. Cuerpeos contra jugadores de mayor envergadura. Todo con el cuchillo entre los dientes. Era su oportunidad de brillar, de demostrar que los que dudaron de él se equivocaron. Su primer tanto llegó en el 57, tras una gran carrera de Dele Alli. El inglés se zafó de varios holandeses por el camino y cuando piso la frontal del área, perdió el esférico. Pero ahí apareció Moura,con una cabalgada heroíca para recoger el esférico y batir a Onana con un sutil disparo a pierna cambiada. Poco después, en el 59, marcó uno de los mejores goles de su carrera: centro lateral que cabecea Llorente, que había entrado por Wanyama y remataba absolutamente todo. El remate del riojano lo detiene Onana y medio del lio que se forma en el área chica aparece Moura, que deja sentados a tres defensores con vários amagos para marcar con un disparo certero y empatar el partido. Un gol faltaba, uno nada más.

El partido se desmadró por completo, con desorden táctico por doquier. Ocasiones, balones a la madera para los dos equipos, de todo. Las cámaras enfocaban a las dos aficiones, que ya no tenían ni cerveza que beber ni uñas que morder. El crono avanzaba inexorablemente y el Ajax se veía en Madrid. Defendía con todo, perdiendo el mayor tiempo posible, intentando enfriar a un Tottenham que era como un animal herido. Con más cabeza que corazón, los de Pochettino asediaron sin fin el marco de Onana. Entrábamos en el descuento y todo seguía igual. Un gol nada más. 

La historia recordará el minuto 95 como el momento en el cual la fe arrasó la opulencia futbolística de los holandeses. De como un Tottenham, que había llegado sin su mejor jugador, tumbó a los jóvenes prodigios. De como ese pase de Dele Alli llegó a Moura, que otra vez con su pierna mala, la izquierda, superaba a Onana y dinamitaba el corazón de todos y cada uno de los aficionados, jugadores y cuerpo técnico del Ajax. De como un brasileño, casi siempre suplente, se convirtió en leyenda spur. De como, tras toda una vida esperando, Lucas Moura sellaba el billete del Tottenham Hotspur para una final de la Champions League. Gracias, fútbol.

FICHA TÉCNICA:

Ajax: Onana; Mazraoui, De Ligt, Blind, Tagliafico; Schöne (Veltman, min 60), De Jong; Ziyech, Van de Beek (Magallán, min 90), Dolberg (Sinkgraven, min 67); Tadić.

Tottenham: Lloris, Trippier (Lamela, min 81), Alderweireld, Vertonghen, Rose (Davies, min 82), Wanyama (Llorente, min 46), Sissoko, Eriksen, Dele, Lucas, Son

Goles: De Ligt (min 5), Ziyech (min 35) / Lucas Moura (min 55, 59 y 90+5).

Amonestaciones: Dolberg (min 50), Ziyech (min 77), Onana (min 90+5) / Sissoko (min 16), Rose (min 76).

Estadio: Johan Cruyff Arena (Amsterdam).

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