Oxlade-Chamberlain, el regalo de Pascua para Klopp

En las postrimerías de la temporada más ilusionante del Liverpool en la década, Anfield recibe una inyección extra de moral. Por si pugnar por el título de liga a falta de dos jornadas y replantarse en unas semifinales de Liga de Campeones no fueran suficiente motivación per se, uno de los hijos pródigos de Jürgen Klopp comparece en lista para el arreón final. Para muchos será tarde. Para Oxlade-Chamberlain, mejor que nunca.

La noticia deportiva del viernes en Inglaterra tardó poco en remover las emociones de los sangre roja de Liverpool. Oxlade-Chamberlain entró en la convocatoria 367 fatídicos y largos días después. Un Huddersfield con la cabeza ya en la Championship se erigió en la cita perfecta para el reencuentro del 21 con el verde en la máxima competición a falta de 17 minutos. El calvario de su rodilla parece tener, definitivamente, punto y final.

Los mimos de Klopp a Oxlade en los instantes previos a su entrada no fueron los de cualquier entrenador a cualquier futbolista. El técnico germano y el inglés mantienen una conexión especial que dota de sentido a la ambición escasamente contenida en su día del ex jugador del Arsenal por recalar en Anfield. Mientras por un lado su incorporación destilaba cierto aura escéptico sumado a la elevada cantidad del traspaso (40 millones de libras), Jürgen Klopp por el otro se encargó de pulirle hasta convertirle en uno de sus baluartes y en una figura apreciada por la hinchada 'red'.

Y es que pocas similitudes han quedado patentes entre el Oxlade-Chamberlain del Arsenal y el del Liverpool. Lo que fue un jugador de banda con cierta intermitencia abocada a estancarse en la medianía ha ido mutando en un despliegue de garantías y sacrificio como centrocampista ofensivo. Todo ello de la mano de un Klopp habituado a picar un poco más o mejor que el resto y capacitado para hacer de la armonía y el convencimiento sinergias de su método futbolístico. Ya lo ha hecho con Roberto Firmino, de quien espetó que tenía que creerse lo bueno que es para proyectar su mejor versión. Con Oxlade va en camino. Un año en el dique seco ni se contempla como barrera a su ADN germano.

Su larga inactividad le concede un rol prácticamente secundario en el tramo decisivo de la temporada, pero Oxlade ya cuenta con la mirada de reojo de su mentor. Dispute más o menos minutos, ha irrumpido como un bálsamo en los planes de Klopp. Un obsequio que puede ejercer de broche a un año repleto de optimismo, con incluso Virgil Van Dijk nombrado como mejor jugador por la PFA, a pesar de que, al contrario, puede concluir también con el Liverpool ahogado en la orilla. Con Firmino pendiente de confirmar su presencia todavía, los 'reds' viajan a pecho descubierto a Barcelona, un fortín que registra ni más ni menos que 28 victorias y tres empates en sus últimos 31 partidos en Europa. Eso sí, a este Liverpool no le acomplejan ni las estadísticas. A estas alturas, está obligado a creer en todo. 

 

Twitter: @ProyectoPremier / @velooci

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