Matt Le Tissier, el héroe eterno de Southampton

Matthew Le Tissier, también conocido como ‘Le God’ por los fans de los saints, es la definición perfecta de lo que se denomina en Inglaterra el “one man club”. Desarrolló toda su carrera deportiva en el club de sus amores, el Southampton, devolviéndoles así el favor que tuvieron con él, permitiéndole ser jugador profesional. Tras 15 temporadas jugando y salvando a los santos año tras año, decidió colgar las botas. Eso sí, marcando un auténtico golazo en su despedida. ‘Le God’ hacía lo que quería cuando quería.

La vida de Matt Le Tissier (1968, Guernsey) es un ejemplo atípico dentro del mundo del fútbol. La lealtad a tu club es algo que frecuentemente queda en entredicho cuando aparece poderoso caballero don dinero. Ya se sabe que la vida laboral de un futbolista es corta. La mayoría de jugadores disputan en total unas 15-20 temporadas -tirando muy hacia arriba-. Y durante ese tiempo todos quieren entrar en la historia, ya sea ganando títulos con su equipo, con su selección o títulos individuales. De ahí que diga que Le Tissier es esa excepción que confirma la regla. Nacido en la isla de Guersney, ubicada en el Canal de la Mancha, en 1968, siempre soñó con dos cosas: la primera ser futbolista profesional y la segunda jugar en la selección de los pross, que dos años antes de su nacimiento alzaba en Wembley la Copa de Campeones del Mundo, aunque también pudo jugar con los bleus debido a la posición geográfica de su isla natal.

Con 16 años decidió partir de su Saint Peter Port para probar fortuna en las categorías inferiores del Southampton. Y allí se quedó. No le hizo falta buscar más. Fueron ellos los que vieron un gran potencial en un niño -reconocido por él mismo- escasamente atlético. Cuenta Le Tissier que durante unas sesiones de tiro en la cantera, descubrió que él podía hacer cosas con el balón que el resto de sus compañeros no podían. Como regatear a varios compañeros para luego colocar el balón donde quería. Tras jugar dos años sobrado en las inferiores, debutó con 18 años en partido oficial bajo las órdenes del técnico norirlandés Chirs Nicholl frente al Norwich, compartiendo equipo nada más y nada menos que con jugadores  como Danny y Rod Wallace o una auténtica leyenda como Alan Shearer.

Le Tissier señalándose el escudo

Su dos primero goles como profesional fueron ante el todopoderoso Manchester United, apeándolos así de la Copa de la Liga en un replay. A pesar de que estuvo a punto de irse al Tottenham o al Chelsea entre otros, el amor por los colores de su equipo hicieron que se quedase, forjando la leyenda de ‘Le God’, apodo que los aficionados saints coreaban cada vez que se acercaba a lanzar un córner, mientras movían los brazos como signo de adoración a su dios. Tanta controversia causó el apodo, que multitud de hinchas e asociaciones católicas le pidieron por favor que no respondiese nunca a ese mote. Otra de las grandes curiosidades de Le Tissier, a parte de ganar el Mejor Jugador Jóven del Año con 20 años marcando esa temporada 20 goles, fue su gran promedio desde los once metros. Durante toda su carrera como profesional, Le Tissier anotó la admirable cifra de 49 penales de 50 intentos. Su único error fue contra el Nottingham Forest y de lo que se lamenta, según él, es de no haber marcado el posterior rechace que le cayó a los pies y que mandó estrepitosamente fuera.

A pesar de no ser un jugador que tuviese un físico atlético como hoy en día pueden tener Ronaldo o Ibrahimovic, su regate seco era simplemente infalible, por no hablar una vez más de su tiro. Daba igual que fuese en estático, en carrera, tras recibir de cara o de espaldas.

Pese a su enorme talento, solo disputó 8 partidos con los three lions, sin anotar ningún gol. Curioso para un jugador tan hábil, que podía jugar, no solo en todos los países constituidos como “Home Nations” -Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte- e incluso por Francia. Todo por haber nacido en La Mancha. Francia estuvo muy interesada en ingresarle en nómina, llegando Platini a llamarle para intentar convencerle, aunque ya es sabido por todos que fracasó. Tras 443 partidos en el Southampton y 161 goles, se retiró del fútbol profesional con esta maravilla en el último partido que se disputó en The Dell, antiguo estadio de los saints:

Finalmente, ingresó durante el 2013 en el Hall of Fame del fútbol inglés con total merecimiento para uno de los mejores jugadores de la historia, injustamente olvidado por haberse quedado en el equipo de su corazón. “Jugar en los mejores clubes es un reto muy bonito pero hay un reto mucho más difícil: jugar contra los grandes y ganarles. Yo me dedico a eso”. Eterno ‘Le God’.

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